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manuel arias, Neurólogo

“El confinamiento se realiza para proteger al individuo del contagio, pero el cerebro no es un órgano puramente racional”

{“Nunca choveu que non escampase”} Vivimos tiempos difíciles y... ¿a quién no le ha dolido la cabeza un poco más de lo habitual? El confinamiento tiene la culpa, pues “genera un importante estrés” que no todos asimilamos de igual manera. Unos se adaptan pronto a la situación y otros tendrán más problemas. El sistema nervioso es muy poderoso.

Manuel Arias en una visita a CorreoTV
Manuel Arias en una visita a CorreoTV

MARÍA ALMODÓVAR  | 28.04.2020 
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Doctor, llevamos más de un mes confinados y esto ya empieza a doler. ¿Cómo afecta a nuestro sistema nervioso?

El confinamiento es una situación excepcional que genera un importante estrés. El sistema nervioso (SN) de cada persona evalúa esta situación de estrés y genera una respuesta que modifica no sólo las funciones neuropsicológicas, sino las de todo el organismo, desde la piel (ectodermo) hasta el sistema intestinal (endodermo), pasando por el sistema cardiovascular, musculoesquelético (mesodermo), etc. Tal respuesta podrá ser proporcionada y hasta beneficiosa para el individuo (adaptativa) o, por el contrario, perjudicial.

La parte del SN que evalúa es la amígdala, estructura límbica que mantiene conexiones con el hipotálamo (mandamás general del sistema vegetativo y endocrino) y con el lóbulo frontal (comportamiento).

Cefaleas, alteraciones del sueño… ¿se pueden evitar durante la crisis del covid-19?

De acuerdo con lo expuesto anteriormente, unos podrán evitar estas disfunciones neuropsicológicas y otros no, unos se adaptarán pronto y otros, quizás con patologías previas, tendrán más problemas; algunos precisarán de ayuda por parte de los profesionales que nos dedicamos a la neurociencia clínica (neurólogos, psiquiatras, psicólogos...). En general, el principal problema que genera el confinamiento es la ansiedad y su expresión más aguda, la angustia. Detrás de la ansiedad está el miedo. No es excepcional que la depresión sea su pareja de baile. Conocido es que el binomio ansiedad-depresión incrementa y cronifica síndromes de dolor crónico (cefaleas tensionales y migrañas, fibromialgia), pero puede estar detrás de una multitud de somatizaciones (dermatológicas, digestivas, genitourinarias, respiratorias…).

¿Está entonces justificado que se produzcan, doctor?

El confinamiento se realiza para proteger al individuo del contagio, pero el cerebro no es un órgano puramente racional. La privación de estímulos y, sobre todo, de la compañía de amigos, colegas, multitudes (recordar que el hombre es una animal social) causa disfunción cerebral. Es cierto que la soledad también puede potenciar otras funciones beneficiosas (concentración, estudio, creación artística, éxtasis…). Los futuros líderes religiosos se retiraban al desierto y entre ayuno, toma de hierbas, golpes de pecho y letanías… acaban por alucinar y mostrar facies iluminadas (la cara es el espejo del sistema límbico) y así, no pocas veces, eran alabados y santificados por el pueblo llano.

¿Qué podemos hacer para evitar una recaída, sobre todo a aquellos a los que nos duela la cabeza con más intensidad estos días?

Estos días, en los que solo hacemos consulta telefónica, hemos detectado un incremento de la frecuencia e intensidad de las cefaleas primarias (cefalea tensional y migraña fundamentalmente). En algunos, previamente bien controlados, hubo que instaurar tratamientos preventivos e incrementar los sintomáticos, pero en general aconsejamos higiene del sueño, nutrición regular y adecuada para evitar el casi inevitable sobrepeso, ejercicio físico adecuado a cada caso, reorganización del tiempo (no todo actividad visual y mirar pantallas, sino escuchar música, escribir, pintar y manualidades, cocinar, tocar un instrumento y hacer planes para la desescalada…).

¿Enfermedades como la esclerosis múltiple o incluso las ataxias se ven agravadas?

La esclerosis múltiple (EM), con la disminución de los accidentes de circulación, está cerca de ser la primera causa neurológica de discapacidad, aunque en los últimos años disponemos de un caro arsenal terapéutico, que estamos utilizando (con buenos resultados) para modificar su curso. Es de dominio público que la EM es una enfermedad inflamatoria/autoinmune (también tiene componente degenerativo) y los medicamentos se dirigen a atenuar o incluso suprimir/ resetear el sistema inmune de defensa. A estas alturas de la película titulada Covid-19: una pandemia inesperada y desesperante, casi todo el mundo sabe que la evolución grave y hasta letal, además de las patologías previas (¿la vejez es una patología previa?), se atribuye a una respuesta inmune desproporcionada. En este sentido, los enfermos de EM contagiados, por sus medicaciones, no suelen tener cursos graves ni mucho menos letales. No debemos olvidar que es imprescindible el contacto con el neurólogo para tomar determinaciones puntuales sobre tratamientos de brotes y cambios o instauración de tratamiento de fondo.

Cuando nos pregunta por las ataxias, ya intuimos que lo hacen por las ataxias hereditarias, que son enfermedades degenerativas. El confinamiento en este caso plantea problemas como la falta de ejercicio y de rehabilitación, la ganancia ponderal, agravamiento de los frecuentes trastornos ansiosodepresivos, así como de la patología sueño.

No quiero olvidarme de los pacientes con demencia y párkinson, a los que la situación de confinamiento también afecta significativamente. Muchos de ellos no acuden a centros de día y esto hace que su vida en casa sea de peor calidad y además incrementen la carga de los cuidadores familiares.

El viernes recibí un vídeo de una paciente con importante hiperactividad motora (por momentos autolesiva), acompañada de una verborrea también casi continua. 

¿Y qué ocurre con los adultos que presentan TDHA? ¿Hay que reajustar la medicación? ¿No se sienten peor que otras personas?

En general, el TDHA se atenúa mucho a partir de la segunda década de la vida y pocas veces plantea problemas clínicos al neurólogo, pero sí hay que reconocer que el confinamiento, como situación de estrés que es, podría avivar la llama. De momento, al no consultar presencialmente, tengo que reconocer que no tengo una opinión formada, pero sí quiero resaltar que se atisba que los casos de estrés posconfinamiento (un tipo peculiar de estrés postraumático) van a ser no pocos y máxime si la situación de precariedad económica que se vivirá coincide con las predicciones de los expertos agoreros.

¿Cómo se puede manejar el confinamiento viviendo con una persona que es TDAH?

Con todas las medidas apuntadas anteriormente, pero si el caso es muy florido, debe consultarse al médico e instaurar tratamiento; también, de modo excepcional, salir del confinamiento, portando un informe médico que indique como tratamiento el ejercicio físico al aire libre.

¿Es más complejo tratar a un paciente con problemas neurológicos ahora, doctor Arias?

No me cabe ninguna duda de que la respuesta debe ser: afirmativo. Además de la carencia de esa sanadora empatía del vis a vis de la relación médico-paciente, todo el mudo tiene in mente que Galicia se caracteriza por población envejecida, dispersión rural, baja penetración de las tecnologías, percepción de que no es una consulta verdadera…

De todos modos la situación tiende a mejorar y en el futuro habrá que planificar la asistencia, teniendo en cuenta los avatares y ventajas de los tiempos ultramodernos y superestresantes (¡así, con superlativos, habla mi nieto de tres años!) que nos toca vivir, en los que la incertidumbre sobre el origen del bicho y el modo de enfrentarlo están en boca de todos, tanto de los uniformados como de los aparentemente desinformados.

Hubo polémica por el uso del lazo azul entre las personas con autismo. ¿Desde el punto de vista médico, qué piensa? ¿Y como ciudadano?

Estigmatizar nunca o casi nunca es bueno y yo estoy en contra de etiquetas y marcas que recuerdan a desgraciados tiempos.

No hay experiencia previa y, por lo tanto no hay expertos; el personal dirigente tiene facies de extenuación y creo que hay banquillo para recambios.

En Galicia, sostienen algunos que, aparte de la lejanía de las urbes centralistas, ricas y superpobladas, los duendes del Finisterrae, Extramundi, Costa da Morte, meigas e trasnos, Santa Compaña… están echando una mano.

Pienso que la situación actual no es tan dramática como la de la Posguerra Civil, que vivió mi padre (también un poquito el que responde), pasando hambre, frío, explotación laboral, emigrando… y (¿por qué no decirlo? ) siguiendo aquí y opinando así: nunca choveu que non escampase.